Ultimas
Inicio » Chiapas » El -reiterado- fin de la historia
El -reiterado- fin de la historia

El -reiterado- fin de la historia

“Se nos dice, se nos repite, se nos enseña, se nos impone, que el mundo caminó su historia para llegar a donde mandara el dinero, los de arriba ganaran y nosotros, el color que somos de la tierra, perdiéramos. La monarquía del dinero se presenta, así, como la culminación de los tiempos el fin de la historia, la realización de la humanidad”. Subcomandante Insurgente Marcos, palabras de clausura del Encuentro de pueblos indios de América en Vicam, Sonora

San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México. Pozol. 29 de diciembre. “A la masa y energía que tiene la capacidad de actuar como un tipo de gravedad repulsiva la llamamos ‘energía oscura´. Los cosmólogos físicos proponen que esta llamada energía oscura va a dominar las dinámicas del Universo. Puesto de otra manera, la energía oscura aparenta ser la única potencia capaz de determinar el futuro del universo en sus grandes escalas”. En otras palabras, el predominio de la energía oscura anuncia el fin de la historia cosmológica. Sin embargo, el astrofísico Alejo Stark en su ponencia “La energía oscura y el fin de la historia” en el encuentro “L@s zapatistas y las ConCiencias por la Humanidad”, propone que esa interpretación de la dinámica del Universo podría no ser concluyente y acaso apresurada.

No tan lejos, aquí en la tierra, por los mismos años en que se anunciaba y marcaba el destino del Universo, Francis Fukuyama proponía que el devenir histórico de la humanidad había llegado a su fin, la civilización encontraba en el capitalismo su culminación. Planteaba, de este modo, que en la dinámica social la subversión y la rebeldía habían sido derrotadas de una vez y para siempre y con ellas cualquier posible transformación radical de la sociedad. Se pretendía así, en los más profundos deseos Fukuyama y de la clase en el poder que “el capitalismo ha triunfado y, consecuentemente, de ahora en adelante el destino de la sociedad humana será determinado por esta formación social: el capitalismo”, para usar las palabras de Stark.

Por otro lado pero en los mismos términos, la moda posmoderna anunciaba el fin de las grandes narrativas, de las explicaciones universales, de las grandes verdades, de los grandes movimientos de transformación social, pues. Detrás de estas nociones desencantadas de la realidad y bajo las premisas de ‘distintas explicaciones para distintas realidades’, subyacía una crítica al racionalismo que, temporal y curiosamente, coincidía con el ascenso y consolidación de las políticas neoliberales en el mundo. Ese desencanto de la modernidad, producto de la acentuación de los efectos del avance del capitalismo, abonaba a que las explicaciones fáciles y acríticas de los fenómenos sociales obtuvieran una gran aceptación (¿acaso complicidad?) en la academia, y desde ahí a la sociedad.

Algo común se asoma en estos tres, aparentemente alejados, temas: la explicación definitiva (o la falta de explicación definitiva, es lo mismo), del devenir histórico. Ya sea una pretendida explicación definitiva sobre las dinámicas del Universo; el supuesto no más allá del capitalismo que representa la culminación de los procesos civilizatorios y con ello el fin de la lucha de clases; o el predominio de la resignación ante el desencanto moderno y la imposibilidad de una verdadera transformación social; en cualquiera de esos casos el trasfondo es el establecimiento de una verdad (o no-verdad, es lo mismo), que se erige como paradigma dominante y último y que, a su vez, implica ciertos códigos de comportamiento frente a ese dominio: la quietud, el conformismo ante algo que es imposible de cambiar, de confrontar. Pero hay algo más, ese marasmo que se promueve desde arriba no se da en el vacío ni al margen de un determinado momento histórico del desarrollo del capitalismo.

Volvamos a la ponencia. Su intención, aclara el científico, no es establecer “una relación causal entre el paradigma del fin de la historia pregonada por los ideólogos del capitalismo y la producción científica”, en este caso, el del fin de la historia en términos cosmológicos. Sin embargo, señala, “no es sorprendente que la concepción de la totalidad de la dinámica del universo se encuentre dominada por las concepciones sociales dominantes del capitalismo actual”. Esto, explica el astrofísico, podría explicar por qué ciertas teorías o modas científicas son aceptadas o rechazadas.

“Dicho de otro modo, que la fácil y rápida aceptación de una idea, de una energía oscura muy productiva pero todavía incompleta, deba su repentino éxito a un clima de ideas que va en el mismo sentido, el supuesto fin de la historia”. Del mismo modo en que el auge de la moda posmoderna coincide temporalmente con, o se favorece por, el contexto de implantación, ya en forma, de las políticas neoliberales, asimismo las teorías del espacio cósmico en relación con fenómenos algo más terrenales. “No es que el devenir de la historia social haya causado que los científicos produzcan tal o cual cosa, sino que ideológicamente los procesos sociales crean ciertas condiciones de posibilidad para que cierta ruptura en la producción de conocimiento sea aceptada o no”.

En este encuentro de científic@s con el zapatismo, el alquimista Galeano hace una provocación -bueno, otra-, respecto a la proliferación a las explicaciones sin respaldo científico que pululan en la actualidad. “Se dice que la religión llegó a las comunidades indígenas con la espada, cierto. Pero se olvida que las pseudociencias y las anticiencias llegan de la mano de la buena vibra, el naturismo como no-religión, el esoterismo como “sabiduría ancestral”, y las microdosis como neo-medicina”. Al respecto, viene a tono unas palabras de la ponencia que hemos venido hablando: “el hecho de que un modelo pueda describir fenómenos observados no significa que sea un fiel modelo de la realidad”. Para dar un ejemplo, “tanto el modelo heliocéntrico como el modelo geocéntrico pueden explicar con exactitud el movimiento de los planetas, PERO SUS IMPLICACIONES FÍSICAS Y CONCEPCIONES MENTALES SON RADICALMENTE DIFERENTES. Uno postula que la Tierra está en el centro del universo y el otro no. Entonces no es suficiente explicar lo que vemos”, remarca el astrofísico.

“El reto que nos hemos puesto afrontar como zapatistas que somos, necesita herramientas que, lamento si desilusiono a más de una, uno, SÓLO nos pueden proporcionar las “ciencias científicas”, esto es, las ciencias que “sí son ciencias”, señaló el Sup Galeano. Dentro de los muchos aportes y provocaciones que el zapatismo ha hecho dentro de eso que se ha dado en llamar “práctica revolucionaria”, el cultivar el pensamiento crítico frente al “pensamiento haragán”, es algo que, como es costumbre en ell@s, refresca continuamente a la rebeldía de abajo y que, por lo mismo, ofende y “espina” una vez más y desde un nuevo flanco a la vieja izquierda, o sea, a esas nuevas caras de la derecha.

Ese pensamiento crítico exige cuestionar, probar, refutar pero también “atrevernos a imaginar con otras formas de hacer ciencias”, como en este Encuentro sugiere la bióloga Mariana Benítez. Pero este imaginar debe ser necesariamente desde las ciencias y revalorando los conocimientos CIENTÍFICOS que han sido negados, no a la usanza posmoderna del ‘todas las verdades son válidas’. Conviene aquí recordar el comentario del compañero Alejo “la producción científica no opera afuera de los procesos sociales”. El predominio de esas mercancías llamadas pseudociencias no es ajeno a esos procesos.

“En una coyuntura de derrota de las fuerzas de cambio social parece obvio reconocer que una cosmología que se adapta como anillo al dedo a esta situación ideológica-política [el capitalismo], tenga todas las de ganar. Pero no es la primera vez que se ha anunciado en la historia humana y en la historia cosmológica el fin de la historia. En ese sentido, puede resultar apresurado decretar el fin de la historia y el fin del enfrentamiento. Tal vez, en las entretelas aún poco conocidas de ambos procesos aniden rupturas insospechadas. Tal vez una nueva revolución en nuestra concepción de nuestro universo está siendo estructuralmente reprimida”, apunta el científico.

Y concluye, “seguramente, como ya ha sucedido acá en las montañas del sureste mexicano la Historia nos seguirá sorprendiendo y seguirá escapando a los esquemas que tratan de capturar su heterogeneidad radical oscilando entre los límites de lo necesario y lo contingente”.

Acerca de POZOL COLECTIVO

Comments

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *

Scroll To Top